Bicentenario del nombramiento


A doscientos años de su nombramiento, rendimos homenaje al hombre más grande que pisó nuestra tierra y a los mendocinos que pusieron el alma y el cuerpo a tamaña empresa.
Mil ochocientos catorce fue un año particular, San Martín luego de su paso por el ejército del Norte estuvo tres meses en Córdoba, recomponiendo su quebrantada Salud. En Julio tuvo la buena noticia de la rendición de Montevideo, pero también conoció la abdicación de Napoleón, y por tanto la restauración de Fernando VII en el trono español, dispuesto a recuperar sus posesiones coloniales a cualquier precio; este último suceso, traería grandes complicaciones a las aspiraciones de independencia sudamericana. San Martín, en buenos términos con el Director Posadas, le hizo conocer su deseo de obtener la gobernación de Cuyo, que había sido creada el año anterior y con asiento en la ciudad de Mendoza. Fue nombrado para ese cargo el 10 de agosto.
El 7 de septiembre llegó a nuestra provincia el Héroe de Arjonilla y Bailén. La recepción que le ofrecieron los mendocinos -dice el memorialista Damián Hudson- "fue festejada con las más vivas demostraciones de adhesión y de amor a su persona", y "desde entonces jamás disminuyó un solo día la casi idolatría que tuvo Mendoza por el general San Martín que, a su vez, correspondió con una especial predilección constantemente recordada a lo largo de toda su vida".
Fueron decisivos los trabajos realizados por San Martín en el gobierno y administración de Cuyo, donde forjó la independencia de tres naciones. Desempeñó todas las funciones de gobierno: fue poder ejecutivo, legislador, juez, edil y jefe militar; además, diplomático y político.
Se rodeó de excelentes colaboradores que supieron interpretarlo, entre otros, los tenientes gobernadores Toribio de Luzuriaga en Mendoza, José Ignacio de la Rosa en San Juan y Vicente Dupuy en San Luis.
Durante su gobernación, entre otras iniciativas y realizaciones, impulso la agricultura, la industria y el comercio; difundió la vacuna antivariólica; embelleció y extendió la vieja Alameda, abrió canales de riego; delineó la Villa Nueva; dispuso el blanqueo de las casas; el cierre de las pulperías los días hábiles después de las diez de la noche; prohibió la construcción de balcones y ventanas voladas que obstruían el paso de los transeúntes. Por él se fundó la primera biblioteca mendocina y más tarde la del Perú; fomentó la instrucción y educación en Cuyo, dictó instrucciones a los maestros de escuela, prohibió los castigos corporales a los escolares y contribuyó a la creación del colegio de la Santísima Trinidad, primer establecimiento educacional mendocino de enseñanza secundaria. De alguna manera San Martín, con sus acciones, sienta las bases para el posterior desarrollo de Mendoza y la región cuyana.
Su principal objetivo era la formación del ejército. Más de una vez exigió contribuciones y ayudas extraordinarias. "El pueblo derrama a borbotones toda clase de ayuda", dice Luzuriaga. No debemos olvidar que Mendoza fue una singular protagonista, acudió solícita a los pedidos.
En cada esquina los pregoneros proclamaban : - "el gobernador San Martín espera que acudan los cuyanos al llamado de Libertad de América": Y allí acudieron los mendocinos, con sus bueyes, mulas, caballos, ponchos y suelas; cebollas para la puna de la cordillera; clarines y vendas; el hierro de sus rejas para el acero de las bayonetas; el sudor, las joyas y la tela para las banderas, también liberaron los esclavos de sus cadenas; los hombres dejaron el arado, y el amor de las jóvenes esposas, para ir hasta la plaza fundacional y anotarse en la leva. Las viudas que no tenían nada, daban sus muchachos quinceañeros... en la Mendoza del sacrificio y la entrega...
A doscientos años del comienzo de una de las epopeyas más significativas de nuestra historia, debemos resaltar que Mendoza fue singular protagonista. Nuestros hombres y mujeres dieron todo para concretar la independencia y libertad de Sudamérica.
Hoy debemos rescatar la actuación de José Francisco de San Martín, quien con su honradez , su entusiasmo y su infatigable actitud de servicio enamoró a este pueblo que demostró que estaba a la altura de las grandes causas. San Martín nos dejó la conciencia de nuestras posibilidades, nos demostró "que podíamos".
En este Bicentenario rindamos honor a los "mendocinos invisibles", los "soldados desconocidos" que dieron sus vidas por la "gran causa libertadora"; por aquellos que no tienen nombre de calle ni de escuela. Y porque recordarlos es un deber , los invito a llenar las copas con el buen vino de los héroes cuyanos y a brindar por el hombre más grande que pisó este suelo, por su ejemplo vigente, y por Mendoza... la que acunó la Libertad.
Prof. Fabián Agostini
Director del Memorial de la Bandera
Vicepresidente Junta de Estudios Históricos de Mendoza- Filial Maipú.
Pintura-ilustración Marcelo Marchese
Especial para el MEMORIAL de la Bandera del Ejército de los Andes

No hay comentarios.:

Publicar un comentario